Cómo afrontar el diagnóstico del dolor crónico

Cómo afrontar el diagnóstico del dolor crónico

Redacción Instituto Aliaga | Psicología

El momento del diagnóstico de una enfermedad siempre es complicado, especialmente si es una patología crónica o recurrente que nos acompañará en muchos momentos de nuestra vida.

De la misma forma que ocurre con la diabetes, el asma, u otro tipo de patologías, asimilarlo y hacernos a la idea forma parte de un proceso que puede llevar más o menos tiempo dependiendo de la persona.

El tiempo que cada uno necesite es muy personal, y no entraremos a valorar cuál debería ser el adecuado; pero sí que es importante que tengamos presente que como parte del proceso, tarde o temprano tendremos que asumirlo para poder empezar a trabajar en nuestro bienestar.

Las cinco fases de adaptación al dolor crónico

Existe en psicología un modelo descrito originariamente por la psiquiatra Elizabeth Kübler-Ross, que hacía referencia a cinco fases por las que pasamos para afrontar la pérdida de un ser querido. Este modelo se ha aceptado también como válido para aquellas personas diagnosticadas con enfermedades crónicas o terminales.

De la misma forma que perdemos a un ser querido cuando fallece, ante una patología crónica tenemos la sensación de que también perdemos algo: nuestra salud. Y junto a esto, crece el miedo a ver como nuestro estilo de vida ha de cambiar por culpa de la enfermedad.

Las cinco etapas del modelo Kübler-Ross son las siguientes:

  • Negación: La primera reacción es la incredulidad; pensar que esto no nos está ocurriendo a nosotros o que es imposible que sea verdad. Es una forma de amortiguar el impacto al no estar todavía preparados para asumir la realidad.
  • Ira y rebeldía: Nos sentimos agraviados, y creemos que nuestra situación es injusta. Ante esto, nos enfadamos y ponemos en riesgo todavía más nuestra salud al no querer seguir el tratamiento o al empeorar nuestro estado de ánimo.
  • Negociación: En esta fase intentamos llegar a un acuerdo con nosotros mismos con tal de minimizar el impacto del diagnóstico, con la esperanza de que todo siga igual. Esto puede llevar a probar tratamientos poco fiables ante promesas de una mejora milagrosa o a poner en práctica técnicas de dudosa fiabilidad.
  • Depresión: Tras la negación, el enfado, la frustración, y la búsqueda de opciones un poco a la desesperada, llega un paso duro pero necesario: darse cuenta de la realidad. La depresión es el momento en el que finalmente se acepta el diagnóstico y somos conscientes del cambio que eso puede suponer en nuestra vida, y eso genera tristeza, falta de motivación y en definitiva, estados cercanos a la depresión.
  • Aceptación: El último paso. La aceptación y comprensión de que hay cosas que simplemente no podemos controlar y que una vez han ocurrido no sirve de nada mirar atrás. Es en esta fase donde por fin somos conscientes de nuestra realidad, y por lo tanto podemos empezar a trabajar para mejorar nuestra situación.

Consejos ante el diagnóstico de una patología crónica

Más allá del modelo Kübler-Ross, que describe las fases por las que es muy probable que pasemos tras el diagnóstico de una enfermedad o dolor crónico, hay algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad para mejorar la situación:

  • Pide una segunda opinión: Esto, más que para poner el duda el primer diagnóstico, también nos ayudará a disipar ciertas dudas y a mejorar la confianza en nuestro equipo médico y a reafirmar la situación.
  • Date el tiempo necesario: Cada persona es diferente y cada persona necesita más o menos tiempo para hacer frente a ciertas situaciones. No es ni mejor ni peor tardar más que otras personas en encontrarse bien, lo importante es llegar a buen puerto.
  • Mantén la adherencia al tratamiento: Algunas situaciones pueden causar desmotivación o indiferencia, y eso nos puede llevar a dejar de lado el tratamiento y las recomendaciones médicas. Hemos de tener claro que eso no nos ayudará, sino que empeorará la situación.
  • Mantén una actitud positiva: La actitud no cura, pero es útil de cara a hacer frente a la situación.
  • Busca ayuda: No es malo acudir a profesionales si nos encontramos anímicamente mal, o si no sabemos cómo salir de una determinada situación. El primer paso es buscar ayuda, y es muy probable que de ahí en adelante todo mejore.
  • Disfruta de la vida: En la medida en que nuestra situación nos lo permita, no dejes de hacer aquello que te hace feliz. Mantén tus rutinas, vive de la forma en que vivías antes, y haz que tu vida cambie lo menos posible. El impacto del dolor crónico en tu día a día, si puedes, ha de ser mínimo.

El aspecto psicológico del dolor crónico es muy importante porque supone una carga añadida al diagnóstico y al día a día de los pacientes. En el Instituto Aliaga somos conscientes que para vivir sin dolor, es necesario una aproximación multidisciplinar a su tratamiento, y eso incluye tener en cuenta el componente psicológico del dolor.

Visita la web del Instituto Aliaga para conocer más detalles sobre nuestros tratamientos, y si tienes alguna duda o consulta no dudes en concertar una visita con nosotros.

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