¿Qué es la protusión discal? Síntomas y tratamiento

¿Qué es la protusión discal? Síntomas y tratamiento

Redacción Instituto Aliaga | Dolor

Aproximadamente el 80% de las consultas al médico por dolor en la zona lumbar, se deben a enfermedades o trastornos relacionados con los discos intervertebrales.

La columna vertebral es una estructura articulada situada en la parte media posterior del tronco, y que va desde la cabeza hasta la pelvis. Sus principales funciones son estructurales y de protección de la médula espinal. Está compuesta de vértebras articuladas entre sí mediante articulaciones cartilaginosas en la parte posterior y los discos intervetebrales en la parte anterior. Los discos vertebrales son núcleos de tejido conectivo laxo que actúan como almohadillas que evitan el roce entre las distintas vértebras y distribuyen la carga soportada.

Durante la niñez, los seres humanos tenemos 33 vértebras (7 cervicales + 12 torácicas + 5 lumbares + 5 sacras + 4 del coxis). En la edad adulta, las vértebras sacras y del coxis se unen entre sí formando estructuras sólidas en continuidad.

Los discos vertebrales (o intervertebrales), protegen las vértebras, sus articulaciones y los nervios, y los encontramos entre cada una de ellas. Con el tiempo, especialmente al ser sometidas reiteradamente a movimientos poco adecuados o al exceso de carga los discos vertebrales pueden sufrir una degeneración. Para entenderlo debemos conocer la estructura de estos discos.

Estructura de los discos vertebrales

Consta de dos partes bien diferenciadas:

  • La parte central es conocida como el núcleo pulposo y está compuesta por una sustancia gelatinosa de base acuosa en la que encontramos fibras de colágeno y células cartilaginosas entre otros compuestos.
  • La parte periférica, conocida como anillo fibroso, está compuesto por capas concéntricas de fibras que se entrecruzan entre una capa y otra para dotar al anillo fibroso con una mayor resistencia. Este anillo impide, en circunstancias normales, que la sustancia del núcleo pulposo salga al exterior.

El grosor de los discos vertebrales varia en función del nivel de la columna en el que los encontramos; yendo de los 3 milímetros en los discos situados entre vértebras cervicales y aumentando se grosor a medida que descendemos por la columna, llegando a medir hasta 9 milímetros en los discos de la región lumbar.

¿Qué es la protusión discal?

Si las fibras internas del anillo fibroso se rompen, el núcleo pulposo que se encuentra en el interior se desplaza hacia la fisura, empujando y ejerciendo una presión en la zona dañada. Cuando esto sucede hablamos de protusión discal.

¿Protusión discal y hernia discal son lo mismo?

Cuando la lesión o rotura del anillo fibroso del disco vertebral es mayor, la sustancia gelatinosa que se encuentra en la parte interna puede llegar a exteriorizarse. En este caso hablamos de hernia discal, que es una degeneración del disco más importante y grave que en el caso de la protusión discal.

Principales síntomas de la protusión discal

El riesgo de desarrollar protusión discal se incrementa con la edad, y es relativamente habitual a partir de los 40 años. Aunque otros factores como la obesidad, la falta de actividad física o tener un trabajo que implique tareas físicas repetitivas pueden hacer aumentar el riesgo.

La protusión discal puede ser más o menos grave. Si el daño en el anillo fibroso es reducido, es posible incluso que la persona afectada no sienta ningún síntoma, pero si el daño es mayor, puede provocar dolores agudos e incluso espasmos musculares a causa del estrechamiento del canal por el que pasan los nervios y la médula.

Tratamiento de la protusión discal

La columna vertebral protege la médula espinal, que es la encargada de transmitir impulsos nerviosos entre el encéfalo y el resto del organismo en ambos sentidos. Por lo tanto es una zona extremadamente delicada y la intervención quirúrgica se reserva para casos de extrema necesidad.

Habitualmente, el tratamiento para la protusión discal se basa en medicación y pautas de ejercicio suave y fisioterapia. Generalmente, con estas medidas la persona afectada experimenta una notable mejoría en sus síntomas y puede hacer vida normal.

Es muy importante que una vez localizado el origen del problema se tomen medidas para impedir que la protusión discal siga evolucionando, ya que podría derivar, con el tiempo, a una hernia discal, causando un mayor dolor e incluso una discapacidad para realizar ciertas acciones. La prevención es muy importante, especialmente si por tu actividad diaria tienes un riesgo añadido para desarrollar el trastorno.

Referencias:

  • Mateo, J. A. T. (2008, 30 diciembre). Envejecimiento del núcleo pulposo: verdadera causa de hernia discal (m51.8 de la cie-10). Revisión bibliográfica | Tomalá Mateo | Medicina. Medicina. https://rmedicina.ucsg.edu.ec/index.php/ucsg-medicina/article/view/223

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